Uno de mis semblantes

Tenemos semblantes callados,
caidos
muy hondos
que es difícil explorarlos;
dicen que no somos humanos
porque no sentimos,
cuando nos miran
nosotros los miramos
con el mismo semblante
indiferente y callado.

Mucha gente no comprende
nuestro rostro encadenado
con una sonrisa incipiente
que nunca fue feliz;

la gente no comprende
¿Por qué siempre la misma mirada?
en el mismo rostro encadenado
en una cárcel
prisión indiferente
donde todos nos miran
sin ver nuestros barrotes.

Somos semblantes enmascarados
impuros e indiferentes
todos nos miran
la misma sonrisa magra
la mirada que no dice nada
el rostro que no cambia
y a nadie le importa
las cadenas que nos duelen
en las profundas cavernas del alma
Pero siempre la misma cara.

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