Astillas de soledad (Conclusión)

Estoy harto
de la vida que acaba
del suave canto de sirena
que engalana;
El tedio del perdón:
la vida.

No me basta
seguir siendo el mismo
despojo de siempre,
decadente
entre las rocas del alma
clavando mis pensamientos.

Ya no surten efecto
aquellos paliativos
llamados sentimientos
inmune a todo
pero no a mi mismo
se cayeron las cruces
para astillar mis temores,


tal vez la soledad.

Fuiste (Argumento)

Siempre la misma
perdida,
mirada,
la nada,
en la luz del amanecer.

Las Venus del mediodía
se sientan
una cabeza da vueltas;
¿Sera la mía?
en la ocaso
de la pintura del cliché.

Caen sombríos
mis semblantes,
decepcionados,
siempre lo mismo
¿ placer?
y un triste responso
detenidos otra vez
perdidos
en la oscuridad del capitel.

Déjame, menos desencanto (Tiempo)

Fruto, incesto de mis venas
quiero llorar desesperado
lágrimas de piedra,
sangre
pero no llanto.

Suave brisa de primavera
llevaste en el viento el verano
déjame invierno sin dulce canto,
déjame otoño para no llorar en vano.


Caen las hojas.
Caen los ojos.
Caen rocíos verdeazulados.


Se apiñan en un cerro
besos y caricias azucarados

Cae mi corazón también del cielo
fruto seco que no da nada
amor podrido por desencanto.

Hasta a veces, mi condena (Protagonista)

Me duele el cielo
como las noches sin su mirada,
lágrima tras lágrima,
late el infinito
en lo profundo de mi alma.

Solloza el muerto
dándome su calor
llanto de cruel abandono
sin recuerdos,
sin astros,
cada vez mas simple
el mundo a mi alrededor
cuando estoy triste
me duele el cielo,
el infierno
y hasta a veces
el corazón.

Réquiem (Espacio)

De un lado a otro
se deshojan almas vivas,
pétalos orgánicos,
sucumben sin belleza
sesgados por el viento
decapitados capullos
entre razones inciertas.

Van cayendo multicolores
arrancadas del cielo
nombres de rosas,
gravitacionalmente,
abandonan sus corazones.

La sangre se disipa
con la brisa
sus esporas
solo dejan más lamento;
cae el cielo
va llorando
sobre los tristes cuerpos
pobres almas,
pobres rosas
no pudieron ser salvadas.

Leyente (Introducción)

Soy un leyente perdido
en la cima de un anillo
no se como regreso
sin caer perdido
en su profundo infinito.

Mis palabras ahí se pierden
caen muy hondo,

no sé como irme
ni como habré vuelto
dentro de este lugar inexplorado
donde he llegado
a un punto sin retorno.